Cada año aparece la misma pregunta en muchos departamentos de Recursos Humanos, People y Compras: ¿qué regalar a los empleados por Navidad?
No faltan opciones.
El problema es encontrar un regalo que funcione para personas con gustos, estilos de vida y necesidades diferentes.
El regalo perfecto para todos probablemente no existe
Una plantilla puede incluir cientos de personas distintas.
Algunas prefieren productos gourmet. Otras no beben alcohol. Algunas valoran especialmente los productos locales. Otras siguen determinadas dietas o simplemente tienen gustos diferentes.
Por eso intentar encontrar un único regalo que entusiasme a todo el mundo resulta complicado.
Una alternativa es cambiar la pregunta.
En lugar de decidir qué debe recibir cada empleado, la empresa puede decidir cuánto quiere regalar y permitir que cada persona elija.
Un presupuesto común, regalos diferentes
Las cestas de Navidad personalizadas permiten separar dos decisiones.
La empresa controla el presupuesto y selecciona el universo de productos disponibles.
El empleado decide cuáles quiere incluir en su cesta.
Esto permite mantener una gestión centralizada sin convertir a toda la plantilla en un único tipo de consumidor.
Todos reciben el mismo valor económico, pero cada uno puede convertirlo en una experiencia diferente.
Los regalos para empleados también comunican
Los regalos de Navidad para empleados forman parte de la experiencia que una empresa construye con su equipo.
Por eso también pueden reflejar sus valores.
Una empresa comprometida con la sostenibilidad puede apostar por productos seleccionados con esos criterios.
Una compañía vinculada a su territorio puede incorporar productores de proximidad.
Una organización comprometida socialmente puede elegir regalos corporativos sostenibles que contribuyan a determinados programas o iniciativas.
Personalizar no significa complicar
Uno de los principales temores al ofrecer opciones es multiplicar la gestión.
La tecnología permite organizar esta experiencia de forma sencilla: la empresa define las condiciones y cada empleado realiza su elección dentro de ellas.
No hace falta gestionar cientos de solicitudes diferentes manualmente.
El sistema puede convertir una decisión corporativa en muchas experiencias individuales.
Entonces, ¿qué regalar a los empleados por Navidad?
Quizá la respuesta no sea un producto concreto.
Puede ser la capacidad de elegir.
En Market Experience, cada empresa establece un presupuesto para sus empleados y cada persona configura su propia cesta dentro de una selección de productos, muchos de ellos de proximidad y vinculados a criterios de sostenibilidad e impacto social.
Una buena forma de demostrar que una empresa se preocupa por sus personas es empezar por reconocer que cada una tiene preferencias distintas.